Mis errores, buscados o no, son míos, por eso me explayo licenciosamente, sin explicaciones verborrágicas con sus incontinencias burocráticas de locuacidad perimida, y cediéndole el paso a la palabra soez y al vocablo de más baja estofa, vibro con sonoridad rimbombante en cagaleras que exoneran la noche...intestinal...exorbitante...
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