No soy un desastre ni mucho menos, tampoco un homo inciertus producto del azar primigenio.Sólo soy un hombre, eso sí condicionado por su tiempo y el resultado posible de mis decisiones de antes y de nuevo.Es decir, al final de cuentos es cierto que, me siento humano histórico y social, alma para el cielo o carne para el cementerio
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